Ya hemos planteado nuestra hipótesis o explicación al problema; ahora ha llegado el momento de comprobarla. Este es uno de los aspectos fundamentales del conocimiento científico.
Para que sean aceptadas por la comunidad científica, las hipótesis deben ser comprobadas mediante la realización de experimentos.
Para ello diseñaremos los experimentos adecuados con detalle, los llevaremos a cabo, anotando los resultados, y los analizaremos para comprobar si nuestra hipótesis era correcta. Este proceso es el motor del avance científico.
Cuando tenemos una serie de hipótesis comprobadas que se pueden reunir bajo una idea común, decimos que ha surgido una teoría científica. ¡Recuerda que hemos dicho hipótesis comprobadas! (En el lenguaje cotidiano se habla de teoría como una idea sin comprobar).
Una teoría científica es una idea que agrupa un conjunto de hipótesis comprobadas.










