Nacionalidad y ciudadanía
Cuando conocemos a alguien, una de las preguntas que respuesta a esta pregunta ya nos dice mucho sobre la forma de habitualmente le hacemos es: ¿De dónde eres? La sola ser y de pensar de la otra persona.
Pues bien, desde nuestro nacimiento estamos fuertemente ligados a un territorio, lo queremos, lo defendemos, buscamos su progreso y nos identificamos con él, con sus costumbres y con su gente porque son aspectos que forman nuestra nacionalidad. La nacionalidad y la ciudadanía tienen las características siguientes:
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La nacionalidad es un vínculo que existe entre una persona y el país de nacimiento, dando lugar a derechos y obligaciones mutuos: el Estado está obligado a garantizar el bienestar de esa persona, la persona está obligada a obedecer la ley y participar en la vida política de ese país. Principios fundamentales que se refieren a la nacionalidad son:
- La nacionalidad no se impone: el Estado no puede prohibir la renuncia a la nacionalidad.
- Toda persona debe tener una nacionalidad.
- Una persona puede tener doble nacionalidad. En muchos países está aceptado que las personas tengan dos nacionalidades.
Existen sistemas establecidos para determinar la ciudadanía de una persona:
- El sistema de origen, natural o biológico, en el cual se determina la nacionalidad considerando la nacionalidad de los padres o el territorio en el cual se nace.
- El sistema de elección, adquirido o derivado, en el cual la persona obtiene la nacionalidad solicitándola a las autoridades de un Estado que la otorgue.
- Los ciudadanos son las personas que conforman una nación, es decir, que para tener derecho a la ciudadanía es necesario tener nacionalidad.
Al obtener la ciudadanía, una persona recibe plenos derechos políticos y sociales, es decir puede votar, optar a cargos de elección popular o pertenecer a partidos políticos.
La democracia y la participación ciudadana
Desde los inicios los países ha primado una tradición autoritaria que ha impedido la formación de una cultura política participativa entre los diferentes sectores sociales. La democracia ha sido una esperanza antes que una realidad cotidiana a la que los ciudadanos tienen derecho a disfrutar.
La mayor parte de nuestros gobiernos han sido presididos por dictadores apoyados por el poder militar y por sectores civiles conservadores que han privilegiado los métodos coercitivos en la administración del Estado. Igualmente, incluso en los paréntesis democráticos que ha tenido el país, el ejercicio del poder siempre ha tenido un sesgo presidencialista, en desmedro de las ramas judicial y legislativa.
Por otra parte, las instituciones formativas de la ciudadanía -la familia y la escuela- han tenido un papel poco relevante en la socialización política de la población, siendo los partidos políticos, los sindicatos, algunas universidades y las organizaciones populares quienes la han hecho.
La dignidad humana
Por encima de las diferencias que existan entre los seres humanos, no hay que perder de vista que todos somos personas. Las personas nos distinguimos del resto de la naturaleza por nuestra capacidad para sentir, pensar, relacionarnos con otros y construir la historia. Estas capacidades que nos igualan conforman nuestra dignidad humana.
La dignidad humana se ve afirmada o negada en relación con otros seres humanos, ya que la persona es un ser social, es decir, que necesita compartir su existencia con otros.
Para organizar la convivencia, los grupos humanos establecen ciertas normas que determinan, de manera más o menos estable, cómo deben ser las relaciones humanas. A estos conjuntos organizados de modos de actuar se les denomina instituciones.
Esto significa que la vida social otorga a las personas la facultad de gozar ciertos derechos y la obligación de cumplir con ciertos deberes.
Funciones del Derecho
El derecho desempeña muchas funciones necesarias para el funcionamiento de la sociedad.
En primer lugar, es función del Derecho establecer el conjunto de normas y regulaciones jurídicas que rigen los órganos e instituciones del Estado y sus relaciones con la sociedad. Además, establecer el control jurídico sobre dichos órganos y la conducta de los ciudadanos y las ciudadanas.
En segundo lugar, la misión de la Ley es santificar y proteger los derechos y libertades de los ciudadanos. En este aspecto existen diferentes interpretaciones; según la concepción social o defensora del Estado de bienestar, el Derecho debe promover una mejor distribución de las riquezas y de las oportunidades sociales, para lograr una vida digna de los ciudadanos.
Por último, el Derecho puede ser también un instrumento en manos del Estado para promover la transformación de la comunidad. En la Constitución dominicana se contempla el derecho a la educación y se considera, pues, como un deber del Estado proporcionar la educación fundamental a todos los habitantes del territorio nacional para eliminar el analfabetismo.
La dignidad humana y los derechos humanos
Todas las personas poseen una serie de derechos que son reconocidos y garantizados sin ningún tipo de discriminación social, económica, jurídica, política o ideológica. Estos derechos se llaman derechos humanos.
El respeto a los derechos humanos es condición indispensable para lograr una existencia acorde con la dignidad de las personas y una convivencia humana sobre bases sólidas. Todos los seres humanos tenemos derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de nuestras personas. Nadie debería ser esclavizado ni sometido a castigos inhumanos. Tenemos derecho a tener una nacionalidad, a gozar de la libertad de pensamiento, de opinión y de religión. Tenemos el derecho de reunirnos con otras personas en forma pacífica, de contraer matrimonio, de formar una familia que ha de tener el derecho de ser protegida.
Sin embargo, los derechos humanos, tal y como los entendemos en la actualidad, no aparecen en la conciencia de los seres humanos de una vez y para siempre, como algo bien definido. Por lo general, son percibidos, en las diversas culturas y los diversos pueblos, en el marco de situaciones de contraste, que una vez analizadas, impulsan a crear nuevas exigencias éticas.
Generalmente, el derecho humano surge de una experiencia negativa en la cual se capta la importancia de un valor, velado aún y sin expresión clara, pero puede despertar en las personas la conciencia de “lo que debería suceder”. Así tenemos que, de las experiencias de contraste, surgen imperativos que se plasman en declaraciones e instrumentos jurídicos universales.




