Modelos de democracia

Modelos de democracia Modelos de democracia

El concepto de democracia

El término democracia proviene de la palabra griega democracia, que se compone de las palabras demo, que significa pueblo, y Kratos, que significa gobierno. Por tanto, es un sistema político en el que gobierna el pueblo, no una monarquía o aristocracia. Esta definición parece muy clara, pero en realidad no lo es.

En realidad, al hablar de “pueblo”, es necesario reflexionar sobre quiénes integran realmente ese conjunto de personas al que hacemos referencia. La historia de la democracia muestra numerosos intentos de excluir del concepto de pueblo determinados grupos sociales, desde los esclavos en la Grecia clásica hasta los menores de una determinada edad en la actualidad, pasando por los extranjeros, las mujeres y los negros.

El término gobierno tampoco está claro, ya que suscita cuestiones tales como las siguientes: ¿gobierna el pueblo directamente o lo hace a través de representantes? ¿Qué es un representante, un mero portavoz o alguien que, una vez elegido, se representa a sí mismo?

Todas estas preguntas muestran que no existe una comprensión única de la democracia o, en otras palabras, que existen muchos modelos diferentes de democracia. Se tratará, por tanto, de ver cuáles son esos modelos y, si hay alguno que sea preferible moral y técnicamente a los demás, y por qué.

La cuestión es importante por otros dos motivos:

  • Esta pregunta es importante por otras dos razones. El primero es que hoy en día todo el mundo dice ser demócrata y, sin embargo, se practica la democracia de modos diferentes e, incluso, incompatibles entre sí.

    Aclarar, pues, racionalmente los sentidos del término es decisivo porque, en caso contrario, la democracia puede convertirse en un dogma y usarse de forma demagógica o manipuladora.
  • La segunda razón es que pareciera que la democracia siempre ha sido aceptada por la humanidad como una forma válida y estable de organización política, sin embargo esto no es cierto y la historia lo ha demostrado a través de constantes cambios a lo largo del tiempo.

La democracia como mecanismo

Los autores que desarrollaron el modelo institucional de democracia sostienen que debemos ser realistas y que, en este sentido, la teoría democrática debe describir con la mayor precisión posible lo que realmente sucede en los países democráticos. De acuerdo con ello, conciben a la sociedad política como un mercado en el que los partidos, como los empresarios, compiten por el voto del pueblo.

La democracia, a su vez, se define como un mecanismo para autorizar o despedir gobiernos de forma pacífica a través de un proceso electoral. El gobierno del pueblo se transforma así en el gobierno querido por el pueblo y la libertad política se convierte en la supuesta soberanía que, como consumidores, tienen los ciudadanos y las ciudadanas para preferir o rechazar partidos y productos políticos rivales.

La democracia como forma de vida

Este modelo de democracia como forma de vida surgió en gran medida como una reacción crítica al modelo anterior y, por tanto, se presentó como una alternativa.

Los defensores de este modelo conciben a la sociedad política como una comunidad ciudadana en la que los individuos se realizan como tales cuando participan de modo significativo en la dirección de los asuntos públicos. La participación genera un sentido de pertenencia solidaria a la comunidad y un sentido de la justicia porque el individuo piensa en intereses generalizables y no solamente en sus propios intereses.

El hombre democrático autónomo es capaz de darse libremente leyes a sí mismo y de reconocerlas como válidas si pueden encontrar aceptación universal.

La democracia no es simplemente un instrumento típico para equilibrar los intereses individuales, sino una forma de vida cuyo valor real reside en promover el desarrollo moral, es decir, la libertad y la felicidad de hombres y mujeres a través de la participación política.

Instituciones y democracia

A medida que las sociedades se hacen más complejas, se organizan distintas instituciones, como la familia, la escuela, la iglesia, el ejército, el Estado, los partidos políticos, las asociaciones civiles. Cada organización tiene sus propias reglas y cambian con el tiempo.

Desde el nacimiento participamos en la organización de la familia. A medida que crecemos, interactuamos con otros grupos y otras organizaciones.

Las instituciones son estructuras culturales que regulan las relaciones humanas y realizan funciones psicológicas. A través de la participación en las instituciones, las personas interiorizan valores y normas sociales y moldean sus formas de pensar, permitiéndoles elegir entre aceptarlos o rechazarlos.

Las primeras instituciones

Las instituciones que organizan la vida social en la actualidad tienen una larga historia, sin embargo, han cambiado mucho a lo largo del tiempo.

  • Por lo que sabemos, la organización social más antigua es la familia, que muchos antropólogos consideran una institución universal.

    Durante mucho tiempo, la sociedad fue un conjunto de familias que desempeñaban la mayoría de las funciones sociales, incluidas las políticas, religiosas y económicas. Actualmente, la familia sigue cumpliendo funciones sociales importantísimas, aun cuando, con el correr del tiempo, haya delegado funciones en otras instituciones.

    En todas las culturas, la familia se encarga de la socialización primaria de los nuevos miembros, de la satisfacción de las necesidades básicas de sus integrantes y de la satisfacción sexual de la pareja.
  • A medida que las sociedades se fueron complejizando, las religiones se fueron institucionalizando. Los hombres más sabios se convertían en magos y sacerdotes que dirigían a los otros y buscaban soluciones para los problemas.
  • El Estado apareció cuando la sociedad primitiva se fue transformando en comunidad organizada socialmente, a partir de un poder individualizado, es decir, un órgano (autoridad o gobierno), que se encarga de ordenar la vida de todos los miembros que viven dentro del territorio.

Por tanto, el Estado es una forma de convivencia humana. Se basa en la probabilidad de obediencia de todo el grupo social, y tiene el fin de imponer un orden de convivencia, con fuerza suficiente para regular la conducta individual y social. Pero además de recurrir a la fuerza, el Estado necesita el consenso. Es decir que el Estado ejerce su poder sobre la sociedad en forma legítima cuando tiene el acuerdo de la misma sociedad para hacerlo.

Instituciones estatales

Las múltiples funciones del Estado se cumplen a través de diferentes instituciones que, en su conjunto, se denominan administración pública. Algunas de estas instituciones son: la policía, la escuela, el sistema de salud pública, los municipios, las gobernaciones, etc.

Compartir en redes sociales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *