A pesar del desastre político que constituyó la primera mitad del siglo XVI, Italia se mantuvo como guía en la evolución de los estilos literarios de toda Europa durante el cinquecento.
A los autores de primer rango que fueron Tasso y Ariosto puede añadirse la producción lírica de Miguel Ángel Buonarrotti (1475-1564), quien además de gran arquitecto, pintor y escultor, fue un gran poeta del Renacimiento.
Otra muestra de las excelencias de la lírica renacentista italiana es la obra de Vittoria Colonna (1490-1547), así como los poemas compuestos por Gaspara Stampa (1523-1554).
Después de Giordano Bruno (1540-1600) y Galileo Galilei (1564-1642) se inicia la decadencia del movimiento renacentista. A principios del siglo XVII van perdiendo fuerza los postulados, vigentes hasta entonces, del clasicismo académico, y los poetas buscan nuevos caminos de expresión que les conducirán al barroco. En su primer momento, este movimiento tomó el nombre «marinismo», y su mayor defensor fue Giambattista Marino (1568-1625). Su lenguaje era forzado, artificioso y extravagante; a pesar de ello, tuvo muchos imitadores por todas partes.
Durante el periodo del barroco italiano florece la Commedia dell’ Arte. En lugar del gran drama empezó entonces a imponerse un nuevo género: la ópera. El romano Metastasio (1698-1782). en la corte de Viena, escribe libretos a los que pondrán música Haendel y Mozart: empieza a tomar cuerpo la epopeya heroicocómica.
Durante unos dos siglos, el teatro se mantuvo dentro de los límites estrictos de espectáculo sin que surgiera ninguna producción literaria realmente sobresaliente.
Una de las grandes figuras literarias de la primera mitad del siglo XVIII fue Giambattista Vico (1668-1744), considerado como el padre de la moderna filosofía de la historia, sobre todo por su obra Principios de una ciencia nueva (1725). Son muy importantes sus aportaciones a la estética y a la crítica literarias, así como su descubrimiento del verdadero Homero, con lo que inició toda la moderna crítica homérica.
El autor que consiguió renovar la comedia italiana fue Carlo Goldoni (1707-1793), siguiendo de lejos las enseñanzas de Molière. Su polo opuesto fue Carlo Gozzi (1720-1806), quien rechazaba las influencias de la Ilustración francesa.
También Vittorio Alfieri (1749-1803) fue enemigo de la hegemonía francesa, y se le consideré el profeta de la unidad italiana. Es autor de 22 tragedias. todas ellas parecidas entre sí. En cierta forma, halló su inspiración en la obra de Shakespeare.
El comienzo de la literatura del Risorgimento coincide con el momento en que toda Europa está influida por el Werther de Goethe. En Italia, Ugo Foscolo (1778-1827) escribió Las últimas cartas de Jacobo Ortis, una fiel imitación del Werther. Su obra es esencialmente lirica.
El autor de poemas liricos más importante de la Italia moderna fue Giacomo Leopardi (1798-1837). poeta que simbolizan el pesimismo de la naturaleza humana y reivindica en su obra Canti un destino propio para la comunidad nacional. Es también un prosista excepcional por va profundidad y el trasfondo filosófico, así como queda reflejado en sus obras Opúsculos morales y Pensamientos.
Casi toda la producción de la época era lirica y, gracias a Ales sandro Manzoni (1785. 1873) apareció una obra de arte de la épica histórica en prosa: Los novios, hermosa novela romántica.
Otros dos cultivadores de la novela histórica italiana fueron Domenico Guerazzi (1804-1873) y Massimo d’Azeglio (1798-1866).
