En sentido amplio, podemos considerar instrumento musical a cualquier objeto que sea capaz de producir sonidos. Sin embargo, normalmente sólo se entiende por tales a los que están específicamente construidos para este fin. La clasificación más usada de los instrumentos empleados en la actualidad es la que los divide en cuerda, viento y percusión. Esta clasificación deja fuera algunos instrumentos, como los electrónicos por ejemplo, de los que se hablará más tarde.
INSTRUMENTOS DE CUERDA
Basados en la vibración física producida por una cuerda al destensarse. Las cuerdas acostumbran a ser hilos de forma cilíndrica fabricados en diferentes materiales; los más corrientes son el acero, el latón, el lino, la seda y la tripa de carnero.
Hay diferentes formas de tocarlos: algunos con acero, otros rasgueados o punteados con la mano, y otros mediante teclado. A la familia del violín pertenecen la viola, el violoncelo y el contrabajo, aunque este último tiene muy frecuentemente una utilización diferente de los otros. Tanto el violín como el violoncelo tienen cuatro cuerdas, la viola tiene de cuatro a seis, y el contrabajo, de tres a cinco. Entre los de cuerda tocados con la mano, los más destacados son el arpa y la guitarra.
La guitarra consta de seis cuerdas y posiblemente sea uno de los instrumentos más utilizados a nivel popular y con más variantes (guitarra de doce cuerdas, etc.). Mucho menos conocidos que la guitarra, pero de su misma familia, son el guitarro (bajo), el guitarrillo (agudo) y la guitarra tenor.
El piano es un instrumento de utilización independiente cuya base de funcionamiento está basada en unos macillos, que martillean las cuerdas contenidas en su interior mediante la pulsación de las teclas correspondientes. Utiliza, como el arpa, pedales para matizar los sonidos producidos, y es el resultado de una evolución anterior: sus precedentes son el clavicémbalo y el clavecín.
INSTRUMENTOS DE VIENTO
En función del material con que se fabrican, se dividen en metal y madera. Fuera de esta clasificación quedan instrumentos como el órgano, el armonio o el acordeón, en los que el aire no es impulsado por la boca sino por medio de un sistema de teclado.
Los instrumentos de metal suelen ser de bronce. Propios de este grupo son la trompa, la trompeta, el trombón y la trompetilla. Cada uno de ellos tiene diferentes versiones.
Dentro de otro grupo de instrumentos de metal, hay que citar a los saxofones que, a diferencia de los anteriores, utilizan una embocadura que se introduce en la boca para impulsar el aire.
Por instrumentos de madera se conoce a los que utilizan este material, y otros que están fabricados en metal pero que originariamente eran de madera, como la flauta. En este subgrupo entran una serie de familias, como el fagot (equivalente del contrabajo), con el contrafagot y el fagot quinta; la flauta, con el flautín; los diferentes clarinetes (que usan también embocadura, como los saxos), y el oboe, con el cuerno inglés.
INSTRUMENTOS DE PERCUSIÓN
Son aquellos en los que el sonido se consigue golpeando una membrana o una lámina metálica con la mano, un mazo, una varilla u otro elemento. De sonido determinado son los timbales (con membrana), el xilofón y la celesta (ambos con láminas de metal).
De sonido indeterminado son el gong, el triángulo (metálicos), el tambor, el bombo (de membrana), etc. Muchos de estos instrumentos producen un solo sonido, por lo que es habitual su utilización agrupando varios de ellos en baterías de percusión.
También podríamos considerar otros instrumentos, como los eléctricos o los tradicionales-populares. Desde 1950 hasta ahora ha ido cobrando una importancia cada vez mayor otro grupo de instrumentos: los electrónicos, en los que el sonido es producido por métodos no tradicionales, y entre los que destacan el trautonio, las ondas Martenot y los diferentes tipos de sintetizadores.
