Literatura Alemana Contemporánea

Literatura Alemana Contemporánea Literatura Alemana Contemporánea

Después de la época clásica y romántica, la literatura alemana de mediados del siglo XIX se hace partícipe del realismo de la época. El escritor que consigue reflejar con mayor exactitud el momento cultural de ese periodo es Karl Immermann (1796-1840), sobre todo a través de sus Memorias.

Los cambios que vivió la primera mitad del siglo se manifestaron literariamente a través del movimiento «Joven Alemania». Heinrich Heine (1797-1856) ha pasado a la historia de la literatura como exponente de este movimiento.

Exponentes de la literatura realista fueron Christian Dietrich Grabbe (1801-1836), Georg Büchner (1813-1837), Friedrich Hebbel (1813-1863). Dentro del género poético destacan Conrad Ferdinand Meyer (1825-1898), Theodor Storm (1817-1888) y Wilhelm Raabe (1831-1910).

Puede considerarse que entre 1835 y 1860 nacieron en Alemania pocos escritores de primer orden. Una excepción es Friedrich Nietzsche (1844-1900), quien consiguió con su obra influir a todo Occidente.

En lo que respecta a la lírica contemporánea en lengua alemana, puede destacarse la figura de Stefan George (1868-1933), poeta y estudioso de la lengua alemana, muy influido por sus viajes a España y Francia.

La obra de Rainer María Rilke (1875-1926) permite observar cómo la noción de su mundo poético es la de una existencia sin historia y sin biografía, aunque llena de un instinto de abnegación y entrega contemplativa.

En su obra pueden señalarse tres etapas:

  1. Libro de horas, en el que refleja la realidad vivida y su vida afectiva.
  2. Cuadernos de Malte Laurids Brigge, en la que se muestra más intimista.
  3. Elegías de Duino y Sonetos de Orfeo, en las que es aún más intimista.

Otro gran escritor en lengua alemana fue el checo Franz Kafka (1883-1924). Autor de imaginación fantástica, logró crear una serie de símbolos extremadamente sugestivos. Al morir había publicado muy pocas cosas, pero dejó una cantidad considerable de manuscritos que no quería que fuesen dados a conocer. No fue así, y libros como El Proceso, El Castillo y América fueron publicados después de su muerte, llegando a ser mundialmente conocido a través de ellos.

Con la llegada del nazismo a Alemania, la labor de muchos autores judíos quedó truncada. Entre ellos estaba Franz Kafka, pero también Lion Feuchtwangen, Bruno Frank y Emil Ludwig. Prohibidos e ignorados, estos escritores salieron nuevamente a la luz después de la Segunda Guerra Mundial, momento en que se produjo una corriente de gran interés por todas sus obras.

El carácter opresivo del régimen impidió el progreso y desarrollo de la literatura alemana. Quienes querían trabajar no lo hacían tampoco en su país.

Con el final de la guerra se inició un nuevo periodo de la historia de la literatura alemana, y surgieron escritores como los poetas Gottfried Bum (1886-1956) y Rudolf Schroeder (1878-1962) y como los novelistas Ernst Jünger, Hans Werner Richter y Heinrich Böll.

Además del biógrafo Stefan Zweig (1881-1942) y de Jakob Wassermann, quien busca la fe en una sociedad decadente, aparece Hermann Hesse (1877-1962), escritor intimista, de «profundidad» aparente y que goza de popularidad entre los jóvenes.

Sin embargo, los arquetipos de esta generación son Heinrich y Thomas Mann, quienes, llevados por su oposición al nazismo, se exiliaron. Thomas Mann, consciente de la realidad social alemana, plasmó en sus obras su antifascismo, pero también su amor por el mundo, siendo considerado por ello como uno de los grandes genios de la literatura.

De la generación de la posguerra puede destacar Bertolt Brecht (1898-1956). Brecht utiliza en sus obras de teatro nuevas técnicas que podrían llamarse de «distanciamiento». Es antirrevolucionario, anticapitalista, crítico social, antirreligioso, marxista y materialista. El descontento con el presente queda plasmado en las obras de Erich Kistner (1899-1974), Günter Grass (1927) y Hans M. Erszensberger (1929).

Con el avance del nazismo y Hitler en el poder, la adversidad y las duras condiciones de vida, así como el miedo a caer en manos de los servicios secretos de la Gestapo desesperó a muchos escritores que terminaron suicidándose en el exilio: Kurt Tuchoisky, en Suecia; Ernst Toller, en Nueva York; Walter Benjamín y Carl Einstein, en Francia; y Stefan Zweig, en Brasil. Aún así, la producción de los autores del Exilliteratur dejó grandes obras: Henri Quatre, de Heinrich Mann, November, de Döblin, la cripta de los capuchinos, de Joseph Roth y La canción de Bernadette, de Franz Werfel.

A partir de los años cuarenta la literatura alemana reorienta sus valores y deja algunos títulos significativos como: Madre Coraje (1941), Galileo Galilei (1943), El círculo de tiza caucasiano (1945), Elegías de Buckow (1953) de Bertolt Brecht; José el proveedor (1943), de Herman Hesse; Doktor Faustus (1947), de Thomas Mann, quien fuera galardonado con el Premio Nobel en 1929, Don Juan o el amor a la geometría (1953), y Andorra (1963) de Max Frisch; El tambor de hojalata (1959), El gato y el ratón (1961) de Günter Grass; La indagación (1965), de Peter Weiss; Insulto al público (1966), Casper Hauser (1968), y El miedo del portero al penalti (1970), de Peter Handke; y El sueño de Zettel (1970), de Arno Schmidt.

Grass, Premio Nobel 1999, tras la muerte de Thomas Mann (1875-1955) y de Herman Hesse, se elegirá como el escritor de mayor nivel de la narrativa germana con el espectacular impacto de El tambor de hojalata. También destacan otros autores de expresión alemana, Peter Handke, Thomas Bernhard y Elias Canetti, Premio Nobel 1981.

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