Literatura Alemana Moderna

Literatura Alemana Moderna Literatura Alemana Moderna

Gracias a la labor de Martin Lutero, hijo de la cultura del humanismo y el Renacimiento, la literatura entraba en una nueva época. Puede decirse que, desde el punto de vista literario, el humanismo fue preparando el camino de la Reforma en Alemania.

La gran aportación de Lutero a la literatura alemana fue su traducción de la Biblia, con la que fijó definitivamente un lenguaje común para todos los alemanes, por encima de la fragmentación dialectal del país. Además de Lutero, aparecen Erasmo de Rotterdam y Ulrich von Hutten.

En la literatura narrativa la prosa triunfa definitivamente gracias, en cierto modo, a la influencia de Lutero. Aparecen otros maestros del arte de la prosa: Paracelso (1493-1591) y Sebastián Franck (1499-1542).

El drama barroco se introdujo prematuramente en Alemania a través de los ingleses, quienes mostraron un nuevo estilo escénico de gran vivacidad, largos monólogos y prosa pomposa.

Después de la Guerra de los 30 Años, momento en que la literatura alemana estaba en decadencia, Martin Opitz consiguió remontar el interés por la poesía e influir a muchos escritores que más tarde imitarían el estilo de los poetas franceses de la época.

En cuanto a la novelística, la mejor obra del barroco alemán es Simplicissimus, de Jakob Christoph von Grimmelhausen. Esta novela está influida por la picaresca española, aunque su marco sea la Alemania de la Guerra de los 30 Años. Otro poeta del barroco es Johann Scheffler, luterano y nihilista, que escribió las Rimas espirituales denominadas «El viajero Seráfico» y «El Santo Ardor del Alma».

Entre los autores del siglo XVIII en Alemania podemos contar también a Paul Fleming (1609-1640); Paul Gerhardt (1607-1676), calificado como el lírico por excelencia del barroco alemán; Andreas Gryphius; Hofmann von Hofmannswaldan (1617-1679), Caspar von Lohenstein (1645-1683) y Friedrich von Logan (1604-1655) fueron grandes cultivadores del madrigal y de la poesía idílica y bucólica.

Desde un punto de vista universal, no puede darse demasiada importancia a los autores alemanes de los años comprendidos entre 1650 y 1750, ya que seguían, por lo general, algo rezagados con respecto a las tendencias literarias francesas e inglesas, mientras que otros son los que empiezan a manifestar lo que sería la época de plenitud de la literatura alemana, de 1750 a 1850.

Este desequilibrio puede observarse en la obra de Johann Christian Günther (1695-1723), que ha sido considerado como el precursor de Goethe.

La entrada de Alemania en la literatura universal va de la mano del gran poeta Friedrich Gottlieb Klopstock, cuya poesía está llena de expresividad y sensibilidad. Christoph Martin Wieland (1733-1813) escribió un tipo de poesía que gustó a la gente sensible, pero que fue olvidada con el triunfo del realismo y el naturalismo.

Sin embargo, el escritor más grande de la Alemania del siglo XVIII fue Johann Wolfgang Goethe (1749-1832). Poeta, dramaturgo y novelista, Goethe escribió una narración poética titulada Hermann y Dorotea, en la que se cuenta una historia de amor desarrollada durante la Revolución Francesa.

Adscrito al movimiento Sturm und Drang («Tempestad e impulso»), puede decirse que se trata del último clásico -Viaje a Italia y Hermann y Dorotea- y del primer romántico -Werther y Fausto.

La lírica que aparece a la sombra de Sturm und Drang se inicia con la obra de Novalis y Hölderlin; pero el poeta arquetipo del romanticismo alemán es el afrancesado Heinrich Heine (1797-1856), quien se muestra en su obra sutil, complejo, satírico e incluso a veces desesperado. Su poesía es romántica y se recoge en su libro Das Buch der Lieden («Cancionero»).

Un gran amigo de Goethe fue el también gran escritor Friedrich Schiller (1759-1805), cuya obra está presidida por un deseo de libertad. Su lírica didáctica intenta exponer la situación del clasicismo alemán, pero muchas veces se deja llevar por visiones poéticas de gran plasticidad, fruto de su pasión por la tradición antigua.

Finalmente, los hermanos Schlegel (August Wilhelm y Friedrich) fueron poetas populares. El primero ha llegado a ser muy conocido por sus traducciones de Shakespeare.

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