Literatura Francesa Contemporánea

Literatura Francesa Contemporánea Literatura Francesa Contemporánea

movimiento ROMÁNTICO

El grito de moda durante el romanticismo literario francés es el de «libertad», emitido por una burguesia liberal detentadora de los medios de comunicación y difusión.

La representante máxima del movimiento romántico francés es Madame de Staël (1766-1816). En sus libros, sentimentales e imaginativos, en los que se antepone lo «nórdico” a lo «meridional», la religión y la sociedad son temas que tienen aún importancia. Entre sus obras están Delfina, Corina, De la literatura, De Alemania.

Otro exponente del movimiento romántico es el vizconde François René de Chateaubriand (1768-1848), aristócrata, devoto de la naturaleza, orgulloso y, como todo buen romántico, melancólico. La mayor parte de sus libros se nutrieron de sus experiencias en los viajes que realizó: Ensayo sobre las revoluciones, Atala, René, Itinerario de Paris a Jerusalén; exaltó, por otra parte, los valores espirituales del cristianismo en obras como Los mártires, El genio del cristianismo, y relató sus propias experiencias en sus autobiográficas Memorias de ultratumba.

movimiento IDEALISTA

Un poeta idealista, sentimental, panteísta y a la vez muy religioso y monárquico liberal es Alphonse de Lamartine (1790-1869), quien canta con sencillez al amor, a la naturaleza y a Dios. Sus obras más relevantes son Meditaciones, Último canto de la peregrinación de Childe Harold, La caída de un ángel.

Alfred de Vigny (1797-1863) es un poeta más preocupado por las ideas que por la forma. En sus obras deja entrever la influencia de lo inglés y unas ciertas resonancias bíblicas. Algunas de ellas son Moisés, Eloa y Poemas antiguos y modernos. De su pasado militar habla en Grandeza y servidumbre militar, donde señala la decadencia de los ejércitos modernos.

Uno de los grandes literatos del siglo XIX francés es Víctor Hugo (1802-1885), quien, enfrentado al poder absolutista del monarca francés, fue exiliado y desde allí se convirtió en conductor de muchedumbres. Entre sus obras están Cromwell y Hernani; Ruy Blas, Los Burgraves y Lucrecia Borgia; Los miserables y El 93. Brillantes representantes del romanticismo son Alfred de Musset (1810-1857) y L. Aurore Dupin «George Sand» (1804-1876).

Finalmente, cabe nombrar a Alexandre Dumas, autor de Los tres mosqueteros, Beranger, lírico popular; Prospere Merimee; Téophile Gautier y Gerard de Nerval.

movimiento REALISTA

La corriente literaria realista se inicia con Henri Beyle «Stendhal» (1783-1842) y Honoré de Balzac (1799-1850).

Sentimentalmente, Stendhal es individualista y aristocratizante, romántico a su pesar y enemigo acérrimo de lo gregario. Da gran valor a la ilustración y afirma que la novela debe ser un puro reflejo de la vida. En sus obras Diario de Italia.

Balzac, en su Comedia Humana, escribe un ensayo sociológico tanto del individuo como de la colectividad. Otro autor de la época es Gustave Flaubert (1821-1880). Gran psicólogo y estilista, es irónico y meticuloso en sus escritos. En Madame Bovary, La educación sentimental, Salambó, insiste en que el hombre no es nada, sino que la obra lo es todo. Su máxima era que todo debe ser resultado de la observación. Parecido rigor tiene la obra de Guy de Maupassant (1850-1893). Otro autor que parte de la realidad es Alphonse Daudet (1840-1897), mientras que como historiador de excepción está Alexis de Tocqueville (1805-1859).

corriente SIMBOLISTA

Dentro de la corriente «Simbolista» se inscriben autores como Charles Baudelaire (1821-1867), con Las flores del mal, Los pequeños poemas en prosa y Los paraísos artificiales; Paul Verlaine (1844-1896), que rompe con el pasado en sus Romanzas sin palabras. En Arthur Rimbaud (1854-1891) tenemos al poeta de la ensoñación del misterio. Por su parte, Stéphane Mallarmé (1842-898) da a su poesía un carácter de densidad y hermetismo que acaba en un simbolismo poético.

La literatura francesa en el siglo XX pasó de los acontecimientos políticos a la acción ideológica, en busca de un nuevo humanismo, impulsado por autores como Jean Paul Sartre y Albert Camus. Entre los novelistas que surgieron tras la posguerra, imperó la narrativa naturalista, hasta que empezó a diversificarse a partir de los años sesenta. El teatro de Eugène lonesco heredó las posturas existencialistas a través del absurdo.

La literatura francesa se vió influenciada en la segunda mitad del siglo XX por las consignas procedentes de los nuevos creadores hispanos, como Cortázar, Borges o Vargas Llosa, aunque siguió ocupando un lugar preeminente al ser considerado el francés como la lengua culta de los intelectuales. No son pocos los escritores que han elegido Francia como país para vivir, con Paris como punta de lanza de la bohemia literaria.

Dentro de la novelística francesa contemporánea pueden distinguirse:

  • La de estructura tradicional: François Mauriac, Andre Maurois, Jean Genet, Henri Barbusse, Antoine de Saint Exupéry, André Malraux, Colette, Jean Giono.
  • Novela-rio: Marcel Proust, Georges Duhamel, Roger Martin du Gard.
  • Novela filosófico-política: André Gide. Paul Nizam, Louis Aragon, Jean Paul Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir, Françolse Sagan.
  • Le nouveau roman: Alain Robbe-Grillet, Claude Simon, Marguerite Duras.

En lo referente al teatro, distinguimos:

  1. Teatro para el gran público (Jacques Deval, Marcel Pagnol).
  2. Teatro literario (Paul Claudel, Giraudoux).
  3. Teatro de ideas (Sartre, Camus).
  4. Teatro del absurdo (Eugène lonesco, Jean Genet, Samuel Beckett).

Entre las obras más significativas de la literatura francesa contemporánea podemos destacar: La peste, de Albert Camus; Cada hombre en su noche, de Francoise Sagan.

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